La biología en la sanación

Te cuento una experiencia sobre ordenar la energía en terapia, con consciencia y el papel de la biología y el cuerpo.

La biología en la sanación

Hace casi cuatro años, estaba embarazada de Tahiel. En el séptimo mes de embarazo, su alma desencarna de su cuerpo. Así me gusta hablar de la muerte, como desencarnación. 

Por supuesto que fue el momento más duro de mi vida y sentí cosas que pensé que no iba a dejar de sentir jamás. Incluso, en cierto momento, hasta había dejado de interesarme por sentirme mejor otra vez. 

Me llevó un tiempo revisar y re ordenar toda esa energía, mirando el árbol, a mí misma, y más. Todo eso se fue acomodando, pero había algo que me dolía muchísimo aún: el espejo.

Nunca perdí la panza de los siete meses de embarazo, incluso hasta hace poco, luego de haber quedado nuevamente embarazada, de que naciera Ainoha y pasara todo un año. Y aún no he vuelto a mi cuerpo previo a mi primer embarazo.

Cuando ya estaba todo más claro y en balance (no puedo decir sanado porque aún no estaba en paz con lo sucedido) el espejo me recordaba que algo había quedado pausado, detenido en el tiempo, y por supuesto, que no se podía retomar. 

Antes de abrirnos a recibir nuevamente un alma que nos eligiera como mamá y papá, hubo mucho por sanar, y mucha consciencia de que no queríamos predisponernos a recibir a nadie si no estábamos plena entereza, consciencia y balance con lo que había sucedido. No queríamos de ninguna manera, depositar nada en ese posible ser que llegara en el futuro si así sucedía. 

Mientras tanto, el espejo. Que me decía que aún no estaba lista, aunque yo sintiera que sí. 

Finalmente me sentí plenamente lista en mi alma, cuando ya no tenía dudas. Mi cuerpo siguió siendo el mismo, pausado, en ese séptimo mes. 

Llegó Ainoha, se estaba gestando en mi útero. Yo estaba tranquila... sabía que mi cuerpo iba a hacer lo que tuviera que hacer. Tenía esa certeza incluso recordando la sensación de que mi cuerpo, una vez, no pudo hacer lo que tenía que hacer. Y remarco la palabra "sensación", porque al fin y al cabo, los cuerpos siempre saben qué hacer, aunque no siempre esté tan clara la lógica de la biología. 

Hace poco retomé mis actividades físicas, retomé una alimentación más saludable según entiendo, y si bien ésto es un factor súper importante a la hora de generar cambios físicos y energéticos, también es cierto que mi inconsciente, que no entiende de límites y ve el mundo como un "todos somos uno", como el de todos (lo cual no es tan descabellado), recuperó un poco eso que había quedado pausado, aunque yo misma, en mi consciencia, se que no es así, que no hubo tal pausa en verdad. El mundo siguió en todas sus formas y sentidos, sólo que la energética de mi cuerpo y mi mente actuaron en función de las emociones que se me despertaron con el duelo. Hoy, paso a paso, estoy recuperando mi cuerpo y me queda mucho por hacer si así elijo que suceda. 

Pero hay algo que me quedó súper claro en éste proceso de duelo y es que para una completa sanación es necesario abordar todas las aristas que nos componen, la energética sutil (emoción, pensamiento) y la materia física (cuerpo, realidad tangible). 

Pude no haber quedado embarazada de nuevo y tal vez hubiese sucedido lo mismo, o tal vez no. No lo se, porque me limito a hablar desde mi experiencia personal. Sería muy atrevida si intentara hablar de la experiencia de otra persona. Lo que sí se, porque también la experiencia me lo ha mostrado en sesiones y compartiendo con otras personas, es que mente - emoción - cuerpo, van juntos, y el nudo se desanuda finalmente, cuando las tres aristas (por nombrar tres) están ordenadas para nuestra dupla consciente - inconsciente. 


Te puede interesar
Accede con tu cuenta de Espacio Enya
¿Ya tenes cuenta?
Iniciar sesión
Cerrar X